Javier Castillo (Málaga, 1987) es hoy el autor español de thriller más vendido, con novelas traducidas a más de veinte idiomas y varias adaptadas por Netflix. El problema para quien quiere empezar es que no escribe una única saga, sino varias historias que a veces se cruzan: aquí va la puerta de entrada según lo que busques.
Si quieres su saga principal: empieza por La chica de nieve
La chica de nieve (2020) es el arranque de la trilogía protagonizada por la periodista Miren Triggs, la creación más reconocible de Castillo. Una niña de tres años desaparece durante el desfile de Acción de Gracias de Nueva York, en 1998, y, años después, Miren sigue obsesionada con el caso. Es el libro que Netflix llevó a serie y el que mejor resume su fórmula: capítulos cortos, un misterio que se pela como una cebolla y un final que reordena todo lo anterior.
El siguiente paso: El juego del alma
El juego del alma (2021) retoma a Miren Triggs con un caso distinto —una crucifixión en un suburbio de Nueva York que la lleva a desenterrar una desaparición de una década atrás— y profundiza en el personaje sin depender de haber leído el primero. La saga se cierra después con una tercera entrega que Castillo presentó como el final de Miren Triggs; si los dos primeros te enganchan, merece la pena seguir la serie hasta el final.
Si prefieres algo autoconclusivo: El cuco de cristal o El día que se perdió la cordura
No hace falta seguir a Miren Triggs para leer a Castillo. El cuco de cristal (2023) es una historia cerrada sobre una médica residente que recibe un trasplante de corazón y viaja al pueblo de su donante, donde el mismo día de su llegada desaparece un bebé y empieza a destaparse un misterio de veinte años. Y El día que se perdió la cordura (autopublicada en 2014 y editada por Suma en 2017) es su debut, más crudo y con varias tramas que se entrecruzan hasta un final imposible de anticipar; también tiene continuación propia si engancha.
Qué esperar de Castillo
Sus novelas comparten un molde: capítulos muy cortos, saltos entre líneas temporales y un giro final que suele obligar a releer mentalmente el libro entero. Es la puerta de entrada perfecta para quien quiere retomar la lectura o no suele leer thriller: se avanza rápido y cuesta soltarlo. A cambio, no busques prosa elaborada ni personajes secundarios muy trabajados; aquí manda la trama.